Un atrevido homenaje / a risqué tribute

“Partir”, Márcela López, 2012

“El Louvre y París son muy grandes
Todo lo que hay en ellos no se encierra en el encuadre de una foto
el fuera de campo puede ser frío y arrogante
O al contrario… más bello de lo que dicen.”

-Marcela López, documental “Partir”, 2012

Hace mucho no escribía sobre cine.

No porque sintiera que no había nada de qué hablar. No porque el cine dejara de fascinarme y enamorarme. Sencillamente… me detuve. Me contuve. Y hoy ví algo tan hermoso que no pude soportar más esta quietud. Que tumbó a patadas las puertas del silencio. Tengo ganas de gritar, de cantar, de saltar… De abrazar a Marcela y decirle que me perdone por escribir esto. Porque ella es una mujer reservada y me lo envió como confidencia para que calmadamente en un mensaje privado le diera mi honesta opinión.

Siento una gran necesidad de compartirlo, porque creo (aún con más firmeza que antes) que las películas no son para verse sino para compartirse. Así que quiero compartirles la experiencia que acabo de vivir:

Marcela López es Colombiana, nacida en Bogotá. Vive y estudia en Francia hace 3 años. Fuimos juntas a la Universidad.

De ella siempre recuerdo su voz suave y serena; sus ojos grandes que no podían esconderse detrás del reflejo de sus gafas; su sonrisa sonora y entrecortada; un pequeño gesto que hacía siempre que estaba perpleja y que me hacía sonreír; su andar un poco encorvado pero rítmico, ágil, como si la estuvieran filmando a 16 cuadros por segundo en vez de a 24.

Hace un par de horas estuve caminando con Marcela por París…

Estuvimos persiguiendo pacientemente la torre Eiffel esperando el día en el que finalmente tendríamos una cita con ella. Tomamos el metro, fuimos al Louvre y hablé con mi amiga, con la que no había hablado siquiera por skype desde hace años. Me contó que estaba grabando un documental en París para que sus papás (quienes nunca han salido de su país natal) conocieran la ciudad. Me habló de sus dificultades en Francia. Me habló de su anhelo por quedarse en ese país, que a su vez se debate con su nostalgia por Colombia. Me dijo lo que siente sobre el arte en este momento de su vida. Me presentó a sus amigos residentes en París (también Colombianos) y vimos un partido de la selección en el que ella no estuvo muy interesada (nunca le ha gustado mucho el fútbol, desde que está en Francia sigue más las noticias). Me habló de su infancia; de sus ganas de viajar con sus padres, de llenarse los ojos con paisajes nuevos, ciudades nuevas, culturas nuevas. Me dijo que estuvo triste. Me dijo que ha sido feliz.

Hoy hablé con mi amiga a través de su documental. Y fue como si el tiempo no hubiera pasado. Cómo si estuviera sentada al borde de mi cama. Fue hermoso. Y me hizo pensar que las películas nos hablan, nos confiesan, nos acogen, nos consuelan… así no nos abracen. Así estemos a un millón de kilométros de distancia.

‘Partir (To leave)’ Marcela López, 2012

Paris and The Louvre are way too big…
All things within them cannot be held in a picture frame.
Offscreen may seem cold and arrogant
…or the complete opposite,
even way more beautiful than what you’ve heard of.

-Marcela López, ‘Partir (To leave)’ documentary, 2012

It has been a long time since I wrote about film for the last time.

It was not because I felt there was nothing to talk about. Not because film has stopped thrilling and exciting my own self. I just… stopped. I held back my writing. But today, I saw something so beautiful that I couldn’t bear stillness any longer. It knocked down the doors to the quietness of my head and got my stiff fingers running. Right now, I feel like screaming, singing, jumping around the room and hugging Marcela, to tell her I’m so sorry for writing this down and publishing it. She is a shy woman and she asked for my opinion as a confidence. I know for fact she wanted me to reply in an honest manner through a private message.

But… I feel such a strong will to share it because I believe (nowadays firmly than I did before) that movies are not to be seen but to be shared. So I want to share with you the great experience I just had:

Marcela López was born in Bogotá, Colombia. She currently lives and studies in France (It’s about 3 years now since she left). We attended to the same University together.

I always remember her soothe, calm voice; her gorgeous, big, ‘cannot even be hidden behind glasses’- eyes;  her loud faltering laughter; a gesture she made when she was puzzled about something, that cracked me up every single time; her rhytmic, a little back bended-walking, that was also very agile, as if someone was shooting a film on her at 16 frames per second instead of 24.

Let me tell you: a few hours ago, I was walking around Paris with Marcela.

We were patiently chasing the Eiffel tower all over Paris, waiting for the day we will finally meet. We took the subway, we visited the Louvre and I got to talk to my friend, whom I have not talked to for a couple of years (not even via skype). She told me that she was shooting a documentary in Paris so her parents could get to visit the city, because they have never been outside their own country. She told me about the hard time she had in France when she just arrived. She oppened up to me and said she was having a struggle finding out whether to stay or to leave. She told me her insight about art. She introduced me to her Colombian friends living in Paris and we watched a soccer game (in which she was not very interested in. She is more a news-kind of person). She told me about her childhood; about her willingness to travel around the world with her parents, to see many places, meet many different cultures, many other cities. She told me she was sad. She told me she has been happy.

Today I talked with my friend through her documentary. And it was as if time has not gone by. As if she was sitting right next to me, on the edge of my bed. It was lovely. It got me thinking… that film talks to us, confesses to us, takes us in, gives us confort and hope… even if film cannot hold us tight with human arms. Even if we are million of miles away, living in different countries, speaking different languages and paying our bills with different currencies.

Acerca de gretageney

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Una respuesta a Un atrevido homenaje / a risqué tribute

  1. Es bonito cuando el cine funciona así: como una ventana de encuentro entre dos personas con un gran efecto, cuando en la imagen convergen las emociones y se afirman los vínculos, en este caso el de la amistad. Que bonito texto. Yo también quiero ver la película.

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